Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Génova

Archivado en General • Fecha: 14-07-2006 10:44:18



Génova...

Es increíble cómo los acontecimientos pueden vestir con miles de connotaciones una palabra que, hasta entonces, habías escuchado muchas veces, pero era una palabra desnuda.

...Y sin embargo, debo confesar que no estaba desnuda del todo... Había algo en esa palabra que no me dejaba indiferente... Tal vez aquí entramos en el terreno de la intuición, en el lenguaje del sexto sentido. Lo cierto y verdad es que alguna vez -antes de conocerle a él- pensé en esa palabra y en esa ciudad. Había en ambas algo que... no sabría explicar... Había algo. A veces, cuando piensas intensamente en una palabra, esta se adueña de tu mente y, por unos segundos, confunde tus pensamientos y lo invade todo... Algo así, alguna vez, me pasó con 'Génova'.

Nunca me planteé seriamente descender del tren en esta ciudad, por la que he pasado varias veces camino de la Toscana o de Roma. Debí haberlo hecho en el viaje de ida, en el verano de 1999, y si volviera a vivir mi vida y supiera que todo acabaría igual que está ahora, lo haría. Él y yo ya nos hubiésemos entendido, por aquel entonces... Yo tenía 22 años. Me hubiera gustado aprender su idioma a su lado, y enseñarle a la vez el mío, sentados junto al mar, empleando gestos, miradas y sonrisas para entendernos.

Las continuas galerías que engullen los trenes a su paso por la capital de la Liguria poco dejan ver de ella. Tan sólo flashes de luz, calles viejas, historia y, en sus alrededores, costas y calas de extraordinaria belleza.

Poco se intuye, desde el tren, acerca de la brisa que sopla en el Puerto Viejo, el colorido de las fachadas, las terrazas inundadas de flores o el olor del buen café o de la focaccia al mediodía.

Recuerdo que antes de conocer la ciudad, 'Génova' me sonaba a historia y a sentimientos. Imaginaba aquel puerto histórico y creía ver correteando al pequeño Marco de Edmundo de Amicis, cuya historia de los Apeninos a los Andes fue una de las que más me caló en mi infancia. También imaginaba un mar tranquilo y grisáceo (no sabía que el Mediterráneo norte es tan azul como el que más). Recuerdo con nitidez que el nombre de Génova me despertaba una innata simpatía, y me fastidiaba que un partido político con el que no sintonizo tuviese su sede nacional en una calle madrileña con este nombre.

Génova...

Esta tarde vuelvo a Génova, y a mi zeneize le pediré que me lleve a desayunar al puerto, para disfrutar de la mañana y sus sabores como lo hice hace muchos meses por primera vez, cuando entre el muelle, el Bigo y la terraza del café comenzó la mejor etapa de mi vida.

Escrito por Elena del Saz
(0) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios


Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009