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¡Colores, colores, colores!

Archivado en General • Fecha: 25-03-2006 20:12:23



Hace ya muchos meses, mi mejor amigo me descubrió una canción que crece con cada nota en pasión y energía: 'Margherita', de Ricardo Cocciante. Extraordinaria. Un canto de amor al entusiasmo y a la vitalidad. En el momento álgido de la canción, cuando el cantante vuelca cuotas máximas de sentimiento sobre la figura de ella, dice así: "pintemos todos los muros de casas y callejones, porque ella ama los colores". Dice también que quiere coger flores para Margherita, y construir un lecho en el que amarse al anochecer... Y después, la música y su voz se suavizan en un giro dulcísimo, mientras susurra que la llevará al cielo para regalarle una estrella.

Yo me siento Margherita en este momento de mi vida, y amo los colores.

El pasado fin de semana, mi barco, Anclázena, atracó en el puerto de Barcelona. Qué ligereza le aporta a una gran ciudad la suerte de que el mar le bese los pies...

La brisa era húmeda y el aire templado. Había muchas personas descansado en los bancos del muelle sur, despejado y cubierto por una agradable tarima que invita a caminar descalza, resguardada del viento por paneles transparentes y con una estupenda vista de Mont Juic alzándose al fondo.

Colores...

Del azul y plata del Mediterráneo al verde de la generosa vegetación del Parque Güell... Y allí, de pronto, una explosión de colorido extrardinario. Un toque mágico de fantasía en perfecta simbiosis con la naturaleza y la ciudad. El genio de Gaudí pasando su varita mágica de primavera sobre los materiales que no quería grises.

Creo que amo los colores y que por eso me apagan el ánimo muchos barrios de hormigón que pisotean los bordes de las ciudades, arañando cada vez más metros al medio natural con su pisada gris, implacable, vestida de inmobiliaria sonriente con unas llaves carísimas en la mano. Me pregunto cómo es posible que algunas zonas de la periferia de las grandes ciudades lleguen a ser tan espantosas, y yo misma me respondo: es extremadamente raro que lo que se hace en masa pueda gozar de la gracia de lo natural. ...Pero lo natural cada vez está menos a nuestro alcance.

Sólo nos queda hacer como Margherita: buscar nosotros los colores para pintar de vida la realidad que nos toque vivir, allá donde nos sitúe el destino.

La canción no dice que Margherita viva en un paraíso, pero se intuye que se lo crea ella misma con su actitud, su entusiasmo... Margherita tal vez tenga un poco de Gaudí en su sangre, y Gaudí de Margherita, porque saben hacer uso de los colores. No puede hacerlo cualquiera. Quien no tenga la sensibilidad adecuada quemará los colores en sus manos y aquello que pinte o decore chirriará en nuestros ojos.

Gaudí es un artista. Margherita no, pero no hace falta serlo para llenar la vida de colores y armonía. Basta sentir la propia vida, el regalo infinito de formas, luces y colores de la naturaleza. Respetar esta realidad, mimarla y regar con sus reflejos nuestra realidad puede ser garantía de una plácida existencia en lo que de nosotros pueda depender.

...Y si el destino, la suerte, Dios, las Xanas o los mismos dioses del Olimpo nos conceden conocer la pasión y la entrega que canta Cocciante a Margherita, lloverán colores sin que los busquemos...

Y bastará saber reconocerlos... y recogerlos, como las flores en mayo.

Escrito por Elena del Saz
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Comentarios

  1. Como los trozos de azulejo pintados hacen ùnica y bonita una pared, asì toda nuestra vida es compuesta de muchos trozos de tiempo y espacio que de algun modo delinean nuestra existencia.
    Pero, si bien las incidencias de todo aquél que occurre, nos modele, nosotros somos tambièn y sobre todo, la pared que està debajo.
    El monumento que es la ciudad de Barcelona entera, esta allà a enseñarnos justo esto, por mano de Gaudì.
    El dejò, con su obra, la idea que el importante es sì, cierto la forma y el color exteriores, pero para valorizar aùn mas la forma interior que tambien ella aparece en su esencia.

    Un amigo — 27-03-2006 01:07:10

  2. Sí... A veces damos excesiva importancia a lo externo; hay quien se empeña en revestirlo de lujo y hay quien necesita rodearse de belleza (que aunque algunas veces coincida con lo que se considera 'lujo', no es lo mismo. Me niego a que se vea como un lujo la necesidad de querer acercarse a un determinado tipo de belleza).

    Lo que está claro es lo que dices tú: sea lo que sea aquello que nos rodee, gran parte de nuestra felicidad y estabilidad dependen de la fortaleza y la calidad de esos 'muros' de nuestro interior que no se ven... pero que serán los responsables de que nuestra fachada algún día se caiga... o se reafirme.

    Un beso... E buona giornata.

    Elena — 27-03-2006 09:56:15

  3. Que suerte haber podido ver todos esos colores en Barcelona. El recuerdo que yo tengo es bastante gris y sucio. Tendré que volver a darle otra oportunidad...

    Esther — 27-03-2006 17:23:42

  4. Seguro que ahora la mirarás con otros ojos... Y tus ojos verán también colores que antes no vieron. ;)
    Un besote, Esther

    Elena — 27-03-2006 19:04:47

  5. Desde una oficina gris, sin ventanas a la calle, con un ambiente gris, sin personas que merezcan la pena, el colorido del Parque Güell me transporta a otra vida, mi otra vida, aquella por la que hoy sigo viva y con fuerzas para enfrentarme a todo lo que me impida ser feliz ... te aseguro que le ganaré la batalla. Gracias Elena-Danza por tus palabras y por tus fotos.

    Raquel — 04-04-2006 08:18:53


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