
Hoy me siento contenta... Hoy me siento como el niño de la foto.
A veces faltan palabras para describir sentimientos, especialmente si lo que queremos reflejar por escrito es algo grande... Pienso que en estos casos no hay que obsesionarse en la definición del 'todo', sino ahondar en el recuerdo de algunos de sus recovecos... Como el olor a albahaca, el sabor a té con leche y canela, el abrazo del gótico isabelino, las notas inmortales de Turandot, la espuma blanca del champú resbalando por el pelo, el tintineo de la cuchara en la taza o la crema dorada que distingue al buen café...
Otros pasajes no deben contarse. Entre las luces y los colores duermen recuerdos que sólo son de dos.
Últimamente me he dado cuenta de que sentirse una persona adulta y equilibrada también puede ser muy parecido a sentirse un niño o una niña rebosante de ilusión.
Ese niño radiante de la foto también puedo ser yo. Su sonrisa solar en medio de aquella fresca mañana del sábado 14 de enero de 1977 (una semana después de mi nacimiento), es también mi sonrisa. Ese monte verde de la foto que supone su mundo, sus juegos y su libertad no es diferente de mis sueños de ahora. La esencia es la misma, porque cuando la mañana de un sábado te sonríe desde las cosas más auténticas y tú le devuelves la sonrisa, el corazón del niño que fuimos late fuerte, abre la puerta y sonríe a la mañana.
Las mañanas de los sábados, el destino y la fortuna me han guiado hasta donde me encuentro ahora, y me siento bien. Las mañanas de los sábados son la felicidad que depende de cada uno de nosotros, el destino es una fuerza que debiera merecernos más respeto, y la fortuna, en lo que a mí respecta, es haber estado en el momento y en el lugar adecuados.
...Gracias por la rosa.
Un amigo. — 06-02-2006 23:53:10
Raquel — 16-02-2006 12:32:40