
Navego en 'Anclázena'. Es un barco sencillo, pero seguro. He invertido en su estabilidad y no he gastado en adornos, pero he tallado letras en los cantos de madera y he pintado la cenefa griega en los marcos y en los rodapiés. Llevo conmigo libros, música, un maletín de óleos, lienzos, un ordenador portátil, una cámara de fotos y agua mineral... (Comeré fuera siempre que pueda. Hay buenas trattorias -y baratas- en el Puerto de Génova, donde suelo anclar últimamente...). No suelo alejarme demasiado de la costa… ¿para qué? La vida vista desde el Anclázena es sensacional, y os doy las gracias por leerme, por dar un sentido más a mi rumbo. Estoy entusiasmada porque tengo tiempo para aprender, para mirar por la ventana, para pensar ...y para escribir. Vosotros queréis mis crónicas de luces, colores y sonidos... Y me volcaré en ellas para que me las sigáis pidiendo. Vosotros tenéis trabajos y casas normales, pero no tenéis mi tiempo ni mi espacio. Yo os regalaré todo un tesoro: 'espuntis'... Y ellos os serán de utilidad en vuestras vidas apresuradas... Más adelante los descubriréis.
Yolanda — 02-02-2006 12:49:33